Informe Macroeconómico · Junio 2026
Panorama Fiscal - Abril 2026
El ancla fiscal sigue en pie, pero empieza a mostrar fisuras que no conviene ignorar.
account_balance El superávit se sostiene, pero la calidad se deteriora
El superávit financiero llegó a abril con una señal ambigua: el ancla fiscal sigue en pie, pero empieza a mostrar fisuras que no conviene ignorar. En abril de 2026, el Sector Público Nacional registró un superávit financiero de $268 mil millones, tras alcanzar un resultado primario de $633 mil millones y afrontar pagos de intereses netos por $365 mil millones. En el acumulado del primer cuatrimestre, el resultado financiero sumó $2,0 billones, frente a $1,88 billones en igual período de 2025, una mejora nominal de 6,4% que, sin embargo, encubre una realidad muy distinta: $1,04 billones de ese total corresponden a la venta extraordinaria de acciones de centrales hidroeléctricas efectuada en enero. Depurado ese ingreso puntual, el resultado financiero acumulado de los cuatro meses cae a aproximadamente $963 mil millones, lo que representa un deterioro de casi 49% en términos nominales respecto al primer cuatrimestre de 2025.
Para el inversor, la lectura de abril requiere descomponer el número. La caída de 53% nominal en el resultado financiero mensual respecto a igual mes del año anterior no responde a una reversión del programa fiscal, sino principalmente a un salto extraordinario en subsidios energéticos (que pasaron de $83 mil millones en marzo a $833 mil millones en abril, multiplicándose por diez en un solo mes), combinado con ingresos que crecen por debajo de la inflación interanual del 32,4%. El superávit persiste, lo que sostiene la compresión del riesgo soberano y reduce la necesidad de emisión monetaria. Pero la calidad del excedente se deteriora: los ingresos caen en términos reales, el gasto primario crece levemente por encima de la inflación y el regreso de los subsidios pone bajo la lupa la sustentabilidad del ajuste tarifario, que fue uno de los pilares centrales del equilibrio fiscal durante 2025.
trending_down Resultado financiero de abril: el superávit se sostiene, pero se vuelve más delgado
En abril de 2026, el Sector Público Nacional registró un superávit financiero de $268 mil millones, lo que representa una caída nominal de 53,2% frente a los $572 mil millones del mismo mes de 2025. El resultado primario del mes fue de $633 mil millones —frente a $846 mil millones en abril del año anterior, una contracción nominal de 25,2%—, mientras que los intereses netos sumaron $365 mil millones, un 33,3% por encima del mismo mes de 2025. En otras palabras, el deterioro del resultado financiero mensual provino de ambos lados: el excedente primario se comprimió y el costo de los intereses creció. Con una inflación interanual del 32,4%, el resultado primario de abril cayó en términos reales aproximadamente 43%, y el deterioro del resultado financiero en términos de poder adquisitivo es aún más pronunciado.
Para dimensionar la señal, conviene mirar el resultado no solo en números absolutos sino en relación a los ingresos totales del mes, que constituyen la base sobre la que se genera el excedente. En abril de 2026, el superávit financiero representó apenas el 2,0% de los ingresos totales, frente al 5,5% de abril de 2025 y al 4,1% de marzo de este año. Ese ratio es una medida de la calidad del superávit: muestra cuánto margen efectivo le queda al Tesoro una vez cubiertos todos los gastos e intereses por cada peso que ingresa. La compresión de ese margen —de 5,5% a 2,0% en doce meses— no implica que el programa fiscal esté en riesgo inmediato, pero sí que el colchón se adelgazó considerablemente y que el resultado es crecientemente sensible a cualquier desvío en ingresos o gasto. Las secciones siguientes descomponen qué explica ese deterioro: ingresos que crecen por debajo de la inflación y un gasto primario que en abril registró su mayor salto del año, traccionado principalmente por el regreso de los subsidios energéticos.
payments Ingresos: crecimiento nominal insuficiente
En abril de 2026, los ingresos totales del Sector Público Nacional sumaron $13,4 billones, un 29,6% más que en igual mes del año anterior. La cifra luce robusta en términos nominales, pero confrontada con una inflación interanual del 32,4%, la recaudación cayó aproximadamente 2,1% en términos reales. El resultado es consistente a lo largo de los principales componentes tributarios: el IVA neto creció 28,1% nominal (−3,2% real), los aportes y contribuciones a la seguridad social subieron 28,4% (−3,0% real), y el impuesto a los débitos y créditos, que sí superó la inflación con un avance de 35,1%, quedó como una excepción dentro de un cuadro de debilidad generalizada. Que el IVA y los aportes —las dos variables tributarias más directamente ligadas al nivel de actividad y al empleo formal— crezcan sistemáticamente por debajo de la inflación señala que la recuperación económica todavía no logra trasladarse con fuerza al poder adquisitivo de la base imponible.
El dato que más llama la atención en el frente de ingresos es la evolución de los derechos de exportación, que en abril cayeron 17,4% en términos nominales y más del 37% en términos reales, a pesar de que las exportaciones de bienes alcanzaron en ese mismo mes un récord histórico de US$8.914 millones, con un incremento interanual del 33,6% en dólares según los datos del INDEC. Esto no es un error estadístico sino una consecuencia directa del esquema cambiario vigente con volúmenes de exportaciones récord y retenciones en caída. La estructura de retenciones y el tipo de cambio al que liquidan los exportadores determinan cuánto de ese flujo de divisas se convierte en ingresos fiscales en pesos. En el actual esquema, la mayor parte del beneficio del boom exportador se queda en el sector privado y en las reservas del BCRA, mientras que el Tesoro captura una porción proporcionalmente menor que en el régimen cambiario previo.
electric_bolt El gasto en abril: el regreso de los subsidios
Los gastos primarios de abril sumaron $12,8 billones, un 34,5% nominal por encima de igual mes de 2025 y el único componente del resultado que creció en términos reales en el mes (+1,6%). El dato dominante es el salto de los subsidios energéticos, que pasaron de $83 mil millones en marzo a $833 mil millones en abril (multiplicándose por diez en un mes) y acumulan una suba interanual nominal del 231%, equivalente a aproximadamente 150% real. El inicio del invierno explica una parte del fenómeno, pero la magnitud y la diferencia interanual son incompatibles con un efecto puramente estacional y señalan que el sendero de reducción de subsidios de 2025 registró en abril una pausa o reversión parcial que deberá monitorearse de cara a los meses de mayor demanda. Por fuera de los subsidios, las jubilaciones crecieron 37,2% nominal (levemente por encima de la inflación, por su mecanismo de indexación), mientras que los salarios públicos subieron solo 28,1%, con una caída real de 3,3% que confirma que la licuación salarial sigue operando como variable de ajuste. Las transferencias a provincias cayeron 20,4% nominal y las universitarias 32,4%, con caídas reales superiores al 35% y 48% respectivamente, en tanto el gasto de capital registró su mayor salto del año con una suba de 123%, impulsado principalmente por obras de infraestructura hídrica y transporte, aunque su peso sobre el total sigue siendo acotado.
En síntesis, el perfil del gasto de abril revela un Estado que sigue ajustando los ítems discrecionales como salarios, transferencias a provincias y universidades, pero que enfrenta restricciones crecientes en los componentes indexados y estacionales, con los subsidios como el mayor interrogante estructural de la segunda mitad del año.
bar_chart Acumulado enero-abril: la foto sin maquillaje
Entre enero y abril de 2026, el resultado financiero acumulado sumó $2,0 billones, frente a $1,88 billones en igual período de 2025, lo que arroja una mejora nominal de 6,4%. Sin embargo, esa comparación es engañosa: $1,04 billones de ese total corresponden al ingreso extraordinario registrado en enero por la venta de acciones de centrales hidroeléctricas, un recurso por definición no recurrente.
Depurado ese ítem, el resultado financiero acumulado de los cuatro meses cae a aproximadamente $963 mil millones, lo que implica un deterioro nominal de casi 49% respecto al mismo período de 2025 y una caída real estimada superior al 60%.
En el frente de ingresos, los $51,6 billones cayeron 4,2% en términos reales, mientras que los gastos primarios de $45,5 billones retrocedieron de 3,2% real. El gráfico siguiente resume estas dinámicas tanto para el mes de abril como para el acumulado, y permite visualizar la brecha entre la narrativa nominal —donde casi todo crece— y la lectura real, donde los márgenes se comprimen en todos los componentes.
El punto central que emerge de la lectura acumulada es que el superávit de 2026 ya no se sostiene sobre el mismo mecanismo que operó en 2024 y 2025. En aquel período, el ajuste fiscal descansó en una licuación extraordinaria del gasto real —vía inflación elevada y corrección de precios relativos, que generó un excedente amplio y visible. En el primer cuatrimestre de 2026, ese mecanismo se agotó: ingresos y gastos caen a tasas similares en términos reales, el margen se estrecha, y el resultado depende de factores puntuales (una venta de activos en enero y un mes de subsidios excepcionalmente bajo en marzo) que no configuran una tendencia. El ancla fiscal sigue en pie, pero su base estructural es hoy más delgada que hace doce meses.
lightbulb Conclusión para el inversor
El superávit de abril confirma que el programa fiscal sigue en pie y que el riesgo de dominancia monetaria permanece acotado, lo cual es favorable para los bonos soberanos y consistente con la compresión sostenida del riesgo país. Sin embargo, la calidad del excedente se deterioró: el ratio resultado financiero sobre ingresos cayó de 5,5% en abril de 2025 a 2,0% en abril de 2026, los ingresos reales retroceden y el gasto primario creció por encima de la inflación por primera vez en el año.
En términos de asignación, el escenario favorece una estrategia selectiva. Los sectores con ingresos dolarizados o exposición exportadora (energía, minería, agroindustria) se benefician del superávit comercial récord y de la estabilidad cambiaria sin verse perjudicados por la debilidad del consumo interno. En el extremo opuesto, el IVA y los aportes cayendo en términos reales confirman que las empresas dependientes del consumo formal y el empleo asalariado operan en un entorno de demanda todavía frágil. Los bonos CER mantienen atractivo mientras la inflación permanezca por encima del 30% interanual y el Tesoro sostenga el superávit primario.
Este informe tiene carácter informativo y no constituye una recomendación de inversión. Boston Asset Manager es un agente autorizado por la Comisión Nacional de Valores. Matrícula CNV Nº 1406. La información contenida proviene de fuentes consideradas confiables (INDEC, BCRA), pero su exactitud no puede ser garantizada. Invertir en activos financieros implica riesgos. Los rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros.